Contrario a lo que nos han inculcado, durante generaciones, trabajar duro no conduce a la satisfacción personal ni al éxito. Si así fuera, entonces los empleados que más trabajan serían siempre quienes primero obtendrían los ascensos, los emprendedores que más largas jornadas laboran lograrían siempre sacar adelante sus compañías y los empresarios que menos vacaciones toman tendrían las familias más